En el cristianismo así como en las diversas religiones suelen haber aspectos contradictorios de varios tipos, así lo vemos al menos; algunos tienen que ver con la falta de evidencia empírica para afirmar y creer algo ciegamente, otros tienen que ver con un profundo daño emocional o psicológico que te esclaviza más aún a determinado sistema de creencias; este post es el caso segundo, probablemente habrán otros aspectos que iremos tratando a continuación.
Recuerdo mis primeros pasos por la fé cristiana como si fueran hoy, eso es lo mejor y a veces lo peor también; lo mejor porque así puedo analizar todo más claramente desde el principio y como dicen por ahí: nadie me puede hacer un cuento, y lo peor porque a veces puede resultar más traumático, pero nada, parte y parte vamos lidiando sin tener que caer en victimismos respetando la susceptibilidad ajena, puesto que no todos atravesamos las mismas cosas ni tenemos la capacidad de enfrentarlas de igual forma.
En este escrito queremos abordar un análisis más general del tema pero quizás saquemos una segunda y hasta tercera parte ya enfatizando más nuestras vivencias personales con respecto al tema.
Continuando lo anterior dicho yo recuerdo con bastante exactitud mis inicios a la edad de 12 años, un adolescente lleno de vida, cosa que aún considero tener solo que unos 14 años después; en dichos inicios yo no recuerdo haber sentido la culpa que trataremos a continuación ya sea porque no había entendido bien de que iba el cristianismo o tal vez era algo que iba a descubrir en poco tiempo. Mis primeros años como cristiano fueron probablemente los mejores, no sé si fue la inocencia, el positivismo de estar viviendo algo diferente y que aparentemente le daba un sentido especial a mi vida para siempre, esa idea era bonita, entonces casi cualquier cosa que debiera soportar o con la que debiera batallar era aceptable y la culpa de cierta forma no se escapa de ello.
El sentimiento de culpa en el cristianismo al menos es un arma bien poderosa del sistema para mantener a los feligreses dependientes completamente del mismo, lo malvado de la culpa es que incluye a todos sin importar raza, sexo, nación, familia, pasado, presente o futuro; mientras vivas en esta tierra no hay caso, somos culpables de muchas cosas desde que nos levantamos hasta que nos dormimos estamos haciendo «lo malo». Vayamos al comienzo de todo para entender un poco más esta idea.
Todos los que pasamos por la iglesia sea la denominación o secta que fuere conocemos la historia de Adán y Eva, es cierto que muchos cristianos de diferentes expresiones del cristisnianismo tienen puntos de vista diferentes sobre el relato del Génesis pero vayamos al fundamentalismo como muchos le conocen, ahí es donde fuimos criados por así decir, y tenemos el suficiente conocimiento como para poder dar testimonio de tales doctrinas.
Resulta que por el pecado de Adán todos y cada uno de los seres humanos nacemos con culpa, querramos o no esto es inevitable, todos nacemos bajo una naturaleza pecaminosa, eso es parte de la más básica enseñanza cristiana a la que fuimos expuestos, el problema con eso es que aunque muchas veces en la iglesia se trate de dar la vuelta a esto para no sonar tan cruel no existe forma que el ser humano pueda escapar de la culpa aún si tuviera la mejor de las intenciones de hacer las cosas bien, esto no es posible, simplemente nacemos en pecado, de hecho por esto es que se cree que Jesús «el Salvador del mundo» nótece la ironía cuando abrimos comillas tuvo que nacer de una virgen, al parto ser virginal Jesús no nacería bajo una naturaleza pecaminosa por tanto no tendría pecado puesto que no nació de una forma común ni fue engendrado por un pecador sino por el «Espíritu Santo» después también de aquí se desató un dogma en la iglesia Católica Romana conocido como la Inmaculada Concepción también creída entre anglicanos pero no como dogma establecido; rápidamente les mostramos de que trata el mismo por si no está familiarizado utilizando una cita del mismísimo Martín Lutero reformador de la iglesia del cual casi todos conocemos:
Es dulce y piadoso creer que la infusión del alma de María se efectuó sin pecado original, de modo que en la mismísima infusión de su alma ella fue también purificada del pecado original y adornada con los dones de Dios, recibiendo un alma pura infundida por Dios; de modo que, desde el primer momento que ella comenzó a vivir fue libre de todo pecado.
Sermón: «Sobre el día de la Concepción de la Madre de Dios», 1527.
Bueno esto último solo lo destacamos como cultura general y es una muestra de como una falsa enseñanza puede arrastrar tantas incoherencias, ahí tendríamos en el caso Católico Romano a 2 personas sin culpa Jesús y su madre María.
Continuando con el tema de la culpa es importante destacar que una vez que estás adoctrinado al respecto ya salirse se vuelve mucho más complejo, cuando llegas a creer toda esa barbarie de que eres esclavo del pecado sin escapatorias entonces necesitas de Jesús para escapar y a la vez hacerlo ya te mete en terreno pantanoso porque ahora todo lo malo que ta pasa en términos finales es culpa tuya o del pecado que hay en tí y en las personas, de manera general en el mundo pero que recordemos que inició «Eva y Adán». La pregunta del millón es : cómo echar toda la culpa sobre el ser humano que a fin de cuentas según la propia biblia no puede hacer nada para dejar de pecar, incluso los cristianos creen que aún siendo cristianos pecan? Un dios omniciente y omnipotente no tiene culpa alguna en todo esto suponiendo que sea real dicha doctrina de la culpabilidad humana? Si miramos el poder y conocimiento que se le atribuye al dios cristiano los cuales son infinitos es sencillamente tonto pensar que toda la culpa recae sobre el ser humano, dios con un simple chasquido pudo y aún puede eliminar la maldad a la que tanto énfasis se le hace en las sagradas escrituras pero sencillamente no lo hace, ya sea porque no quiere lo cual lo hace cruel, no puede o no sabe cómo, lo que lo hace incapaz o simplemente tal dios no existe lo cual analizando todo con un poco de rigor termina siendo lo mas plausible, esto ya es tema para otro post. Lo duro de la historia del Génesis que viene siendo la base para la culpabilidad que se desarrollaría a través de los siglos dentro y fuera del cristisnianismo aunque no es dato menor pensar que probablemente el cristianismo sea la religión que más culpa arroja al ser humano, a fin de cuenta es una simple historia que para muchos no es real en mayor o menor grado y eso no los hace dejar la religión pero para otros como fue mi caso es 100% verídica sin posibilidad de discusión.
Está culpa que se nos atribuye puede ser tan dañina y paralizadora, lleva a uno a crisis emocionales constantes. Recuerdo hablar con un amigo después de haber dejado la iglesia sobre esto y me decía: «la culpa no es para hacer daño sino para que podamos reflexionar al respecto y así salvarnos» pero lo siniestro es que nadie se pone a pensar que tal culpa simplemente podría no existir, es más fácil tragarse todo el cuento a pesar del dolor, sufrimiento y tragedias que esto ha ocasionado a través de la historia. Hay tantos testimonios tan tristes de familias divididas, personas oprimidas y hasta torturadas de una forma u otra hasta nuestros días debido a las enseñanzas bíblicas en las diversas expresiones cristianas (y que probablemente tengan repercusión hasta en otras religiones como judaísmo e Islam) sobre este tema que se hace imposible no tratarlo cuando nos referimos a las aberraciones que nos ha impuesto la religión a través de los siglos.
Por último queríamos hacer referencia a la corriente moderna sostenida por muchos grupos cristianos ya, incluyendo protestantes y católicos que plantea que el relato del Génesis es en gran parte mítico por lo que los primeros que pecaron no fueron necesariamente un Adán y una Eva necesariamente sino que todo esto es algo simbólico para trasmitir una enseñanza etc. Debemos decir que esta interpretación es considerablemente más razonable y coherente con la realidad pero también muy difícil de reconciliar en nuestra opinión con la doctrina generalizada de la salvación.


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