La vida despues de dejar el camino estrecho.

Sobre Nosotros:

A pesar de estar más conectados que nunca, puede ser bien difícil encontrar comunidad.

El proceso de abandonar la religión es lento, confuso, y muchas veces solitario. Muchos estamos rodeados de amistades y familiares que pertenecen a la religión y tememos su reacción. Es bien común sentirse solo en este período de crecimiento; y para muchos es difícil encontrar con quién hablar de estos temas y dudas con seguridad y sin pena.

Si usted se encuentra en el proceso de dudar o indagar sobre su camino, nos encantaría que fuese parte de nuestra comunidad. Nuestra meta es dar apoyo durante este proceso ya sea compartiendo historia, ideas, recursos educativos, o simplemente alguien con quien hablar de estos temas tan profundos.

Nuestra Historia:

Sir_Rosell

Nací en la Habana a una familia bautista. De mi infancia no tengo memorias fuera del cristianismo. Como mi madre dice: Yo fui concebido en el banco de un templo. Esto es un chiste por supuesto, pero no muy lejos de la realidad. Mi familia siempre ha estado involucrada en la iglesia. Mi bisabuelo, abuelo, y padre, todos son o fueron pastores. Desde temprana edad fui educado en la musica y toque violín en la iglesia por primera vez a los 7 años. Estaba nervioso, y sonaba como un gato temblando(o templando), recuerdo que un viejo amargado me dijo que tenia que estudiar más. Un par de meses después se me quito la tembladera y empecé a ser parte del grupo de alabanza, y lo continué siendo hasta que me fui del país a los 16 años. Pudiera escribir libros de estos 16 años, pero seré breve. Recuerdo mi tiempo en Cuba con mucha nostalgia. Agridulce, llenos de sabores, sonidos, y olores, buenos y malos, o quizás ninguno de los dos. A pesar de todo, dejar mi iglesia atrás se sintió como dar luto a todos los miembros de mi familia a la vez.

Al llegar a los Estados Unidos no solo me encontré con el choque cultural en la vida cotidiana, pero también en la iglesia. Al principio fui a la iglesia de mi tío abuelo ya que nos estábamos quedando en casa de su hijo y vivíamos cerca. La verdad es que me divertí mucho en esta iglesia, y pude reconectarme con muchas de mis amistades que habían inmigrado de cuba. También tuve el gran placer de conocer a muchas personas nuevas las cuales son amigos míos hoy en día. Pero en realidad no era una iglesia en la que pudiera durar mucho. Era como si estuviese visitando un museo del protestantismo hispano de hace un par de décadas. La musica, las actividades, y hasta la doctrina, parecían estar estancadas en el tiempo de cuando estas personas inmigraron a los Estados Unidos.

Recuerdo debatir a menudo con miembros de la iglesia, y sorprendiéndome de lo «anticuadas» que parecían sus creencias. También me sorprendió la falta de conocimiento sobre la biblia en muchas de las personas criadas en los Estados Unidos. Pero este problema era mucho peor en la primera iglesia «Americana» a la que fui, donde apenas se leía o discutía la biblia. Recuerdo las luces, la musica, la cantidad de personas. Aunque un poco abrumador en el momento, me mostro una alternativa a los pequeño grupo de jóvenes que había conocido la mayoría de mi vida. Me tomo un poco mudarme de una iglesia a otra, ya que tenía muchas amistades en la iglesia de mi tío y se sentía como una traición. Pero un verano la iglesia americana decidió invitarme a un campamento bíblico y ahí fue que fui convencido que la iglesia en Hialeah me estaba quedando un poquito pequeña.

En poco tiempo establecí raíces en la iglesia «americana». Ahí fue donde conocí a mi futura esposa, y a muchos de mis amigos. Me uní al grupo de alabanza casi instantáneamente después del campamento de verano, y por primera vez no estaba tocando violín, pero piano. Este cambio era algo refrescante, y me divertí tocando en lo que parecía una banda de rock media disfuncional. También empecé a cantar, o a ser un «MC» (maestro de ceremonias) durante el culto de jovenes. Durante este tiempo pasaba más de 20 horas a la semana en la iglesia; ayudando en todo en lo que podía, desde barrer pisos, decorar, o haciendo y sirviendo batidos de frutas(junto a mi futura esposa). Aunque estaba cansado entre la escuela, trabajo, e iglesia, lo veía como un servicio a Dios, y que debía siempre usar mis talentos para servirle lo más que pueda. Recuerdo a mi madre advertirme de el posible «burnout» al verme pasar tanto tiempo en la iglesia; y que muchos en mi iglesia habían migrado a otras iglesias debido al estrés. En un par de meses ya me sentía que tenia un lugar donde pertenecía, no podía dejar de involucrarme en todo ahora. Recuerdo la presión del pastor de jóvenes en ese momento de servir y ayudar en la iglesia. Lo recuerdo ahora con ojos distintos a los ojos que tenia en ese momento, ojos que no podían ver claramente.

En este tiempo estaba pasando por mucho cambio en mi vida. No solo estaba adaptándome a la vida en la escuela estadounidense, también tenia que prepararme para varios exámenes de aptitud y aplicar a varias universidades. Acababa de empezar a trabajar y para ponerle el «cherry on top» es en este momento en que mis padres se divorcian. Esto creó una onda de impacto no solo en mi familia, pero en las familias que confiaron en mis padres por décadas. Las reacciones de estas personas fue lo más doloroso de esta etapa. Aunque en mi infancia siempre estaba ayudando y pasando una gran parte de mi tiempo en la iglesia, fue en este momento en el que fue mi decisión y esfuerzo hacerlo. Era el escape perfecto del caos en el resto de mi vida. Pero mas cambios venían, ya que ese verano fui aceptado a FIU(mi alma mater) y me preparaba para empezar mi carrera de Ingeniería Mecánica.

En ese mismo momento mi iglesia estaba abriendo una universidad cristiana y estaban buscando a jóvenes para enrolarse en el programa de pastoreado. Uno de mis amigos más cercanos en esa época planeaba enrolarse, y el pastor de jóvenes trataba de persuadirnos (y manipularnos) a que nos uniéramos. Recuerdo no sentirme cómodo con el hecho de que no sabía si «estaba llamado» a ser pastor o no. También recuerdo no sentirme cómodo con el hecho de que quien sabe cuales de los pastores en realidad han sido llamados. Mi madre, al escucharme hablar de este programa o quizás al notar lo «insistente» que estaba siendo el pastor de jóvenes, me recomendó que estudiara en la escuela de mi iglesia después que me graduara de FIU. Uno de los mejores consejos que me han dado en mi vida, y estaría siguiendo en los pasos de mi padre, siendo ingeniero primero, y pastor después. Esto no le agrado mucho al pastor de jóvenes, pero no podía forzarme a unirme. Si mi decisión influyó la manera en la que fui tratado en los meses después, solo puedo hacer conjetura.

En los próximos meses mi relación con los líderes de los jóvenes comenzó a deteriorarse, lo cual llegó a su clímax cuando no me permitieron estar en una relación con mi novia siendo yo líder de los jóvenes y ella miembro de los jóvenes (tenemos menos de dos años de diferencia así que no es por diferencia de edad). En esta etapa el pastor y otros líderes trataron de manipularme para que no saliera con ella y que «yo sabia cual era la decisión correcta, solo tenía que tener la fuerza de tomarla» robado de la secuela de Star Wars probablemente. Tome la decisión de dejar el grupo de jóvenes y unirme al grupo de alabanza de el culto de adultos (algo que el líder de alabanza de los adultos quería desde meses). Solo dure dos semanas antes que el líder de alabanza recibió una carta del pastor de jóvenes diciendo que yo estaba en una relación «ilícita» que ellos no nos habían «dejado» tener. Afortunadamente el líder de alabanza tomo mi lado en esta situación, pero todo esto dejó un sabor amargo en mi boca y no me sentía tan dispuesto a ir tres veces a la semana o levantarme a las seis todos los domingos como antes.

Tuve pocas conversaciones con el pastor de jóvenes después de esto. La más memorable fue en la que el trato de que regresara al ministerio diciendo que si nuestros padres aprobaban la relación que ellos no tenían problema con eso, y que nunca lo hubieran tenido, y que simplemente les tenía que haber dicho que nuestros padres estaban de acuerdo. Yo recuerdo que meses atrás yo les dije a ellos en varias ocasiones que todos los padres aprobaban a la relación y ellos explícitamente diciéndome en todas las ocasiones que el consentimiento de los padres era irrelevante. Me estaba mintiendo a la cara y actuando como si yo no tuviese memoria de las cosas. Nada de disculpas, ni una mención de la carta que le mando al líder de alabanza, ni siquiera un intento de halago no. Simplemente tratemos de barrer esto bajo la escoba, olvídate que paso, y sigue tocando piano por favor. Hay pocos nombres que invocan tanto odio en mi como el nombre de ese pastor. La frase de Clarence Darrow viene a la mente: «Nunca deseé la muerte de un hombre, pero he leído algunos obituarios con gran placer.».

No dure mucho en la iglesia después de esos meses de amargura. Recuerdo no querer dejar de ser cristiano y mantener una relación personal con Jesus. Lo que no sabía a qué iglesia ir. Todas parecían un poquito mas de lo mismo. Todas llenas de problemas y personas que son dañinas para el cuerpo y la mente. Las mismas discusiones de siempre, la misma hipocresía, la superficialidad. Como le digo a Orestes a menudo: «los cristianos no pueden escaparse de sí mismos». No pueden escaparse de como nos hacen sentir en sus templos, o de como tratan a las personas a su alrededor.

Comencé un proceso de practica personal que duro unos 5 anos, pero poco a poco deje de «hacer cosas de cristianos». No me sentía cómodo estando «tibio» o con una pata adentro y otra afuera. Pero a la vez estaba demasiado ocupado entre el trabajo(a veces dos) y la universidad, para ponerme a cuestionar mis creencias. Afortunadamente al graduarme, tuve el tiempo disponible, y las herramientas necesarias para empezar a mirar atrás, y adentro, a ver que estaba pasando. Obviamente ya no me congregaba y tenia algún resentimiento guardado que no me dejaba ir los domingos a una iglesia. Ni en navidad, ni pascua, ni en nada. La última vez que fui a la iglesia y me senté en un culto fue el 29 de Octubre del 2016. No es coincidencia que es la fecha de el aniversario de mi novia y yo. Ese día había una fiesta de disfraces ya que Halloween era pronto, y mi novia y yo decidimos ir disfrazados como el Sr. y la Sra. Smith, en frente al pastor y a todos los que pasaron meses haciendo el inicio de nuestra relación un yogurt. No recuerdo de que fue la predicación esa noche.

La última vez que pise en esa iglesia (sin sentarme en un culto) fue en otro evento de Halloween en la que miembros traen sus carros al parqueo de la iglesia y los niños piden caramelos ahí en vez de tocar por casas (un poco aburrido en mi opinión pero bueno). Tenía que ayudar a mi mama ya que ella era una de las personas trayendo su carro. Recuerdo ver a mi amigo cercano de años atrás; él se había unido al programa de pastoreado al que yo casi me uní. Hablar con él siempre es un placer, lo ayude a cargar caramelos como en los viejos tiempos haciendo tareas «random» en el edificio de los jóvenes mientras chisteábamos y hablábamos. También reconecté con otros viejos amigos y fueron tan cándidos en ese día como lo fueron cuando era parte de su congregación. Excepto la conversación con mi amigo más cercano, era como si nada o nadie hubiera cambiado. Sentí algo extrañamente familiar. Lo mismo que sentí al dejar la iglesia de mi tío en Hialeah. Esta iglesia que antes parecía abrumadora con sus luces, su tamaño y sus multitudes, ahora me parecía chiquita. Sus miembros con creencias que parecían tan «anticuadas» como yo una vez vi las creencias de los miembros de la iglesia de mi tío. Otro museo.

Me gradué en diciembre del 2021. Ese mismo día recuerdo hablar con mis amigos sobre nuestras creencias, y sobre el hecho que yo era el ultimo cristiano que quedaba en el grupo. Les fui honesto y les dije que estaba picado en dos; una parte de mi quería aferrarse con toda fuerza a las creencias de mi infancia, no queriendo cambiarlas o atacarlas. Pero otra parte de mi no se sentía cómoda, como si me estuviera engañando a mi mismo, ya que no encontraba manera razonable de explicar muchos de los problemas en la biblia o la vida cristiana. Recuerdo asegurarme que yo creía en lo que creía por que era verdad, y que la verdad aun cuando es escudriñada, atacada, o cuestionada se mantiene verdad. Siempre había estado curioso de muchos temas los cuales no había investigado en profundidad. Me pase mi infancia entera atacando a muchos aspectos de la ciencia como la evolución, la edad vieja del universo, u otros temas relacionados a la arqueología o biología que afectan como uno interpreta la biblia. Pero ya como joven adulto, veía las fallas en muchos de mis argumentos viejos, argumentos que aprendí de los cristianos a mi alrededor; muchos de los cuales son pastores, o maestros de pastores. Mi confianza en las autoridades cristianas había deteriorado al interactuar con ellos a través de los anos. Podía confiar en todo lo que me ensenaron como joven? Si estuviera equivocado, me daría cuenta?

Ese diciembre comencé un proceso lento de dudar, investigar, reflexionar, conversar. Me sentía mucho mas cómodo cuestionando temas que antes parecería una traición dudar. Una por una, empecé a analizar todas mis creencias, juzgándolas por su veracidad. No podía dejar ser afectado por argumentos emocionales, o por mis experiencias, para bien o para mal. Trate de poner a un lado mi experiencia en la iglesia, ya que los humanos cometen errores y lo que dice la biblia puede que sea verdad. La verdad era (y es) una de mis preocupaciones principales. Me prometí nunca creer nada que fuese mentira. Empecé a analizar las historias de la biblia con un peine de dientes finos. No dándole la generosidad al texto que le daba en mi infancia al interpretarlos. Y no temiendo ir a distintas fuentes, aun las que no estaban de acuerdo conmigo.

En este proceso aprendí mucho, pero este aprendizaje vino a un precio, ya que perdí la religión de mi infancia, la religión de mi familia. Era como si me hubieran quitado el piso bajo mis pies. Quería guardarme el echo que ya no era cristiano adentro, al menos hasta que tuviese respuestas a muchas de las dudas que ahora venían a mi cabeza. Todo lo que yo y mis ex-hermanos-en-cristo dijimos sobre los no creyentes a través de mi vida, venia ahora a mi cabeza, dirigidos hacia mi. A menudo reflexionaba sobre frases clichés como: «tu solo quieres pecar», «prepárate para sufrir», «prepárate para arder en el infierno por la eternidad», «solo estas enojado con Dios», entre otras. No quería huirle a ninguna pregunta, quería enfrentar la realidad de la vida con los ojos, y la mente abierta. En menos de 6 meses después de mi graduación, me sentía mucho mas cómodo con mi nueva cosmovisión. Me sentía mas genuino que nunca, mas integro que nunca. Ya no tenia que defender o justificar cosas de las cuales no tenia manera razonables de hacerlo. No tenia que saberlo todo tampoco; me sentía mucho mas cómodo diciendo «no se» ahora. Vi la frase por lo que era, el principio del aprendizaje, no el fin del conocimiento.

En el 2023 comencé a hacer videos cortos en Instagram sobre mis creencias y fue ahí donde reconecte con mi amigo Orestes de la iglesia de mi infancia y adolescencia. Siempre lo veía como un «cristiano entre cristianos» y no era el único que lo hacia. Así que cuando el me hablo al principio pensé que quería debatir o tratar de evangelizarme. Que alivio al ver que estaba pasando por una situación bastante parecida a la que yo me encontraba. No hay muchas personas con las cuales hablar de estos temas con entusiasmo. La mayoría de las veces es un debate, o parece que la otra persona no esta siendo completamente honesta (conmigo o con si misma). Pero Orestes siempre fue genuino y objetivo al hablar sobre todos estos temas. También pudimos comparar experiencias y notar que ambos nos sentimos solos, y hasta con pena al tener estas dudas. Es por eso que queremos crear una comunidad en que las personas puedan darse el permiso y la libertad de pensar por si mismas, y no tener que creer en nada falso. Esto para aquellos que han caminado por el camino angosto por un rato, y han tenido la valentía de forjar su propio camino. Caminemos Juntos.

Ore

Mi nombre es Orestes y tengo 26 años. Estuve por 13 años siendo un cristiano evangélico bautista. A los 12 años comencé este camino, ya antes había tenido acercamiento a la religión cristiana y otras, siempre fui un niño curioso sin problemas para adoptar nuevas creencias y aprender de estas, mi primer acercamiento religioso con la fé cristiana vino por el deporte, para ese entonces solo asistía los sábados por la mañana a una iglesia pequeña que tenía lo que se le llama : Ministerio Deportivo. En una localidad del municipio Habana del Este(La Habana, Cuba) llamada Alamar donde yo nací y me crié hasta los 11 años es donde entrenábamos baseball quien fuera de pequeño mi deporte favorito y en el que más destacaba, recuerdo que los sábados en la mañana recibíamos clases y hacíamos un pequeño culto entre los niños, adolescentes y profesores. Recuerdo tener mis primeros acercamientos a las historias del nuevo testamento y los milagros de Jesús, recuerdo que estas clases no me parecían nada cansonas, al contrario eran interesantes, era algo totalmente nuevo para mí y como niño al fin podía prestar toda la atención sin cuestionar que tan fiable era toda esa información.

En realidad mi práctica cristiana vino unos 3 años después cuando ya mis padres se habían separado y mi madre y yo nos fuimos a vivir a casa de mis abuelos en otro municipio de la capital «El Cerro». Aquí empecé la Secundaria, ya que la Primaria la pude terminar en Alamar. No fue tan difícil adaptarme a vivir aquí porque todas mis vacaciones y semanas de receso escolar las solía pasar con mis abuelos en el Cerro así que tenía amigos en el barrio y con algunos pocos coincidí en la Secundaria. A mediados del 7mo grado que es el primer año de la Secundaria tuve la oportunidad de competir por mi escuela en Ajedrez contra otras escuelas y ahí conocí a otro joven 2 años mayor el cuál era y es cristiano, el también iba a competir representando a mi escuela solo que estudiaba en la otra parte de mi Secundaria, mientras íbamos de camino y regresábamos conversábamos bastante y fue aquí donde él empezó a trasmitir el mensaje cristiano, recuerdo que ni siquiera era un predicación común, él estuvo por largo rato bombardeandome de información que a mí me parecía interesante, recuerdo que no me molestó nunca que me hablara tanto sobre estas cosas. Así fue como me invitó a la que sería por años mi iglesia querida: La Iglesia Bautista del Cerro. Cerca del 20 de abril del 2011 comencé a asistir, recuerdo que era en «Semana Santa» y la verdad me gustó. Él me había dicho algo de que tenían un equipo de Baseball ya que yo le había contado que me gustaba y de mi experiencia anterior en Alamar, pero él no sabía mucho de esto al final resultó ser Softball y solo fui ese mismo domingo para ver, cuando ví que no era Baseball me desilusioné un poco, es como cuando amas el ajedrez pero te dicen para jugar a las damas. Recuerdo haberle dicho a mi abuelo que también ama el Baseball desde pequeño: «ya no creo que siga yendo a la iglesia porque el motivo principal era el deporte».

Pero nada, una cosa llevó a otra y nunca más dejé de asistir. Uno de esos días de semana Santa el pastor principal de la iglesia hizo un llamado después de la predicacion, yo estaba un poco confundido, recuerdo que fue un poco rara la sensacion porque no sabía si debía levantar la mano o no, no sabía que relevancia y significado específico tenía el haber dicho que aceptaba a Cristo como mi Señor y Salvador, solo recuerdo que fue un poco emocionante por todo el ambiente que te rodea, las personas te hacen ver como que tomaste una gran decisión la más importante de todas y es como de esos momentos en que piensas: nada puede salir mal con esto. Ahí me mantuve, me convertí en un cristiano ferviente y en mayo del 2013 me bauticé, después de haber recibido el discipulado por el mismo amigo que me había predicado, quien fue como un maestro para mí todos estos años, también debo reconocer que fue alguien de mucho apoyo en todos estos años. Casi siempre estuvo en mis momentos de más frustración durante este camino religioso, dándome consejo y apoyo como un fiel cristiano lo daría.

Fui a campamentos cristianos de los cuales tengo bonitos recuerdos tanto Bautistas como de otras denominaciones, visité muchas iglesias evangélicas no solo en la capital, hice muchos amigos y fuertes lazos que me hicieron sentirme cada vez más identificado con mi fé y cada vez más enraizado en ella. Cómo habrán observado yo no nací en una familia cristiana, mis padres no profesan ninguna religión en específico aunque son creyentes a su manera mis abuelos si son católicos pero hace muchos años no asisten a la iglesia, yo fui bautizado de niño en una iglesia católica también pero nunca hice primera comunión ni nada de eso.

Los más lindos recuerdos en la iglesia son de mi etapa de adolescente que se le conoce como el grupo de los juveniles, ahí hice amigos que aún perduran algunos aún cristianos otros ya no, algunos aún en Cuba otros fuera de ella. En especial mencionaré a Jonathan ya que decidimos compartir este proyecto juntos, ya él contará su historia, por algunos años coincidimos en la iglesia y por alguna razón del destino sin planificamos nos reencontramos por las redes ya estando en una postura escéptica, él mucho más decantado que yo, en ese entonces solo comenzaba en este nuevo caminar.

Es difícil para mí resumir todo, no me gusta dejar muchos detalles sueltos. Por todos esos años fui criado en un ambiente fundamentalista y en parte anticientifico ya que estaba la idea conspiranoica de que la ciencia tiene el propósito de refutar la religión.  Así crecí pensando que la teoría del Big Bang era falsa sin saber claramente lo que esta planteaba así como la teoría de la evolución y la idea de una tierra joven era lo más aceptado en la iglesia; en algún momento encontré la forma de reconciliar la edad de la tierra plateada por la ciencia y el Big Bang con el génesis pero el gran talón de Aquiles siempre fue la teoría evolutiva, pensaba tan ingenua y firmemente que esta era una gran farsa sin dudar ni un poco hasta un día, ví en la televisión extranjera que justo sale un premio Nobel sobre esto y ese día tuve un serio choque en mi mente en el que me decía: «porqué tengo que pensar que este premio Nobel que reafirma dicha teoría también es una farsa justo hoy en día donde tenemos tanto avance de la ciencia»;pero sí, pareciera que esto solo me afectaba a mí, recuerdo en mi ingenuidad ir a la iglesia y pensar: «nadie va a decir nada de esto…?», en el fondo sabía que todo quedaría así como si nada a fin de cuentas lo que percibíamos como creyentes no iba a ser manchado por un simple premio Nobel sueco llamado Svante Pääbo así que decidí dejar eso ahí y echarlo a un lado con el paso del tiempo sin mucho problema ya que todo el que estaba a mí al rededor podía hacerse la idea y pronunciar que esta teoría era fácilmente desmontable, nunca lo hablé con nadie ni fuera ni dentro de la iglesia. Recuerdo también haberme pasado algo similar con un vídeo de William Lane Craige (uno de los mayores defensores del cristianismo) en el que defendía dicha teoría sin tener que negar las doctrinas cristianas, esto recuerdo que generó más confusión aún pero si lo decía Craige entonces era posible, aunque poco tiempo después descarté está posibilidad sin más.

Recuerdo mis últimos años de cristiano vivir con crisis emocionales y existenciales constantes pero la idea de abandonar no estaba en el libreto para nada así que por más daño que me estaba haciendo el cristianismo tocaba seguir. La idea de que mi familia por no ser cristiana le tocaba el castigo eterno era algo que a veces me preocupaba fuertemente pero después entre una cosa y otra lograba dejar a un lado, al final uno puede llegar a pasar casi más tiempo en la iglesia que en su propia casa y estas cosas pasan a un segundo plano ya que mi mente estaba tan ocupada con las cosas de la iglesia que simplemente sentía que mi mundo estaba ahí y en todo lo que tuviera que ver con el cristianismo y las crisis eran parte importante del proceso. Así llegó la pandemia(COVID -19) y nos encerramos en casa, fue un tiempo de muchos altos y bajos en muchos aspectos, pero en el espiritual fue bien complejo sentí que me alejé bastante y como no podía ir a la iglesia…, fue chocante porque yo era un cristiano que tenía un gran compromiso con su fé y sentir que estaba lejos de mis principios e ideales me frustraba y deprimía aunque gracias al ajedrez esta etapa no fue mala en sí, el ajedrez online me sacó mucho a flote en medio de mis batallas, llegué a tener mis dudas pero mi vago estudio de la apologetica cristiana me hacía pensar que todo tenía respuesta y solución de alguna manera en la que al final el cristianismo era realmente confiable. Así salí de esta etapa y regresamos a la presencialidad, volví al servicio en la iglesia: tocar en la banda de la alabanza y enseñar a los juveniles en la escuela dominical, labores que había estado haciendo por algunos años ya y con las que me sentía bien ya que era útil en el «Cuerpo de Cristo» pero que constantemente generaban tensiones y a veces me desgastaban pero a mí no me importaba que lo hiciera ya que el «siervo de dios» está para esto.

Recuerdo mis últimos años en la universidad como más relajado con respecto a mi práctica cristiana aunque nunca fui a una fiesta, ni tomé alcohol, ni estuve con ninguna chica ni nada de eso, la tensión siempre estaba pero me lo tomaba con más calma, consumía streamers como Ibai que hacían bromas de preguntas bien picantes que recuerdo disfrutar y que antes podía censurar sin problemas pero ya no. Así me gradué y empecé a trabajar. Durante todos estos años por una cosa u otra nunca tuve pareja ni dentro ni fuera de la iglesia, fuera no era una opción para mí y dentro por falta de intentos no fue que no se dió, creo que la misma forma tan estricta en que debía llevarse a cabo una relación en la iglesia hacía más complicado que llegara a darse.

Así fue como de manera totalmente inesperada me enamoré de una chica de mi trabajo que no era cristiana, esto me llegó quizás en el momento que más me sentía cansado de mis tontos ideales de castidad que tanto me habían inculcado pero que tan infeliz me habían hecho así que accedí le di paso rapilentamente a la relación y llegué a vivir todo cuanto me había reprimido con esta chica, en medio de eso me sentía confundido ya que mi compromiso con mi fé de manera general se mantenía intacto aunque ya estaba modificando mi forma de ver las cosas, digamos que esta relación fue la más importante escuela de escepticismo que pude pasar porque fue la que le dió comienzo a todo. Durante la relación viví cosas duras como esconderme de mis amigos por el qué dirán. Lo más duro que siempre recuerdo es cuando oraba por la relación y sentía que dios no me iba a escuchar porque a fin de cuentas yo estaba en desobediencia, por meses hice lo que pude para que mi pareja se hiciera cristiana, la llevé a la iglesia, le prediqué, le leí la biblia, respondía a todas sus preguntas y recuerdo que algunas de mis respuestas a pesar de mi seguridad en lo que creía yo mismo no me sentía satisfecho de ellas. Todo esto hasta que ella se cansó y me dijo que no podía creer que este camino no le convencía, recuerdo esa mañana cuando íbamos a ir a la iglesia que no quiso y ahí empezamos a discutir, ese día no pude ir y fue un día duro para mí entonces pensé que debíamos terminar y me sentía decidido a hacerlo pero al final no pude, ya la amaba demasiado, habíamos pasado mucho juntos y yo le había prometido un día que no la dejaría y lo cumplí hasta el final, cuando más estaba decidido a seguir a su lado sin importar si no compartía mi fé fue ahí que me dejó ella y eso me devastó fuertemente. Volví a una crisis como las que ya había vivido, al principio acudí a ese viejo amigo que casi siempre había estado para alentarme a seguir y pensé que iba a salir como antes lo había hecho, me puse a leer con regularidad la biblia y a hacer meditaciones, pero un día no recuerdo exactamente como todo empezó a cambiar, mi abuela había empezado a ir conmigo a la iglesia y me dijo: no tengo ánimo de ir entonces yo me quedé en casa también y a partir de ahí todo comenzó a cambiar en mí, me vino a la mente todo lo que había sufrido durante estos años, sin saberlo con mi relación yo le estaba dando una última oportunidad al cristianismo y este una vez más haciéndome debutar en crisis emocional, depresión y frustración había desaprobado sólo que esta vez y sin saberlo no habría necesidad de más pruebas, definitivamente no era el camino. Nunca más visite mi iglesia para ir a un culto. El fin de semana siguiente me fui a casa de un gran amigo fuera de la ciudad buscando despejar, hacía años que el venía y se quedaba en mi casa pero yo estaba por ir a la de él y conocer Quivican, provincia Mayabeque así que me decidí a ir, jugamos fútbol, conversamos, lo acompañe a un discipulado especial que él estaba asistiendo ya que no era para bautizarse él hacía muchos años que ya lo había hecho, conocí a su familia que tampoco era cristiana y le había tocado vivir cosas muy similares a las mías en el pasado solo que él ya tenía un plan: irse para EU en un par de meses y encontrarse con su pareja. El domingo por la mañana fuimos a la iglesia de él, ese día fue literalmente el principio del fin, recuerdo que el predicador dijo: «este es un mensaje de consuelo» y yo dije por dentro: será que hará efecto en mí»? Y lo escuché atentamente pero sus palabras me sonaban tan frías y poco provechosas como nunca antes, había entendido ese día que la iglesia no tenía nada que ofrecerme, necesitaba pasar este duelo sólo y así se lo hice entender a todo el que me escribió, ese día estaba con la duda si regresar a casa o quedarme pero decidí volverme y nunca más pise un culto evangélico hasta el día de hoy.

Después de eso sospecho que comenzó mi proceso de deconstrucción, fue entonces que pude descubrir tanto de mí, del cristianismo y la ciencia como nunca antes, pude empezar a ver las cosas con otra perspectiva sin temor a cambiar mi cosmovisión. Recuerdo una mañana de domingo venir a visitarme una amiga con su madre y un amigo preocupados por mí, queriendo que regresara, recuerdo que pude transmitir justo lo que estaba sintiendo, la culpa con la que cargaba la cual había sido impuesta ya no estaba, ese peso había sido quitado por primera vez y para siempre, estaba mucho mejor, recuerdo que se fueron tristes por mi decisión de no seguir pero yo no lo estaba para nada, al contrario yo me sentía feliz por al fin estar haciendo algo por mi mismo.

En este proceso recuerdo empezar a dejar de seguir cuentas cristianas en Instagram, cada publicación cristiana me daba náuseas no lo podía tolerar, tantos años leyendo de estas cosas y saber que ya no era una respuesta para mi vida, era un poco ingenuo para mí el mensaje cristiano aún era un poco, hoy ya es un sin sentido. Actualicé mi perfil, con el tiempo fui cambiando la biografía de mis redes sociales, hasta que no quedó nada, edité publicaciones, borré publicaciones, lo tuve tan claro, todo se había terminado había llegado a su fin, aquello con lo que yo me había comprometido para siempre no abandonar ya no estaba.

En este tiempo recuerdo haberlo escrito a varios cristianos que se habían ido de la iglesia por alguna razón u otra y escuchar sus testimonios me hicieron ver que no eran muy diferente a mi experiencia. Fue entonces que llegué a la conclusión después de un tiempo que había vivido con pensamientos erráticos todos estos años de cristiano, me había puesto en contra de mi familia sin razón, me había ido en contra de la ciencia sin razón, había sido alguien irracional con el objetivo de ser un buen creyente que vive «la palabra de dios». Debo decir que en este proceso conocí nuevas personas, hice nuevos lazos, pedí perdón a varias personas, retomé amistades, llegué a comprender muchas cosas que no podía comprender antes, y alguien en la distancia pero sin dejar de estar que fue fundamental para atravesar todo esto no solo desde el ideal escéptico sino también como un compañero un amigo que estaba ahí para escuchar cuando solo necesitaba que me escucharan, ese fue Jonathan, así llegamos aquí, a este blog, a este proyecto, pensamos tanto en personas que han atravesado situaciones como las nuestras y lo difícil que es salirse de la religión, lo difícil que es pensar en todo lo que desaprovechaste, en todo lo que desacreditaste de una manera tonta, todos los años que perdiste dentro de la religión, las personas que dañaste, las personas que le mentiste por un supuesto bien mayor o que manipulaste o que extorsionaste solo para que consideraran el mensaje cristiano. Es nuestro deseo el poder servir a otros con nuestro conocimiento, con nuestro entusiasmo y nuestra sinceridad sobre estos temas, sin tabúes, sin reservas, sin temores, sin engaños, sin falsedad. Hay muchos otros nombres que no quisiera mencionar para no comprometer a nadie que fueron parte o aún son de este proceso; solo deseamos que algo hermosamente bueno llegue a ustedes que nos leen por medio de este blog. Esperamos en verdad sea de vuestro agrado.

El Camino Espacioso

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